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Cómo potenciar el aprendizaje autorregulado en estudiantes universitarios

El desarrollo del aprendizaje autorregulado ha permitido que se incremente el número de personas que son capaces de ser autosuficientes cuando se trata de estudiar. Algo especialmente importante cuando estamos en presencia de alumnos universitarios o de business schools, ya que es posible que tengan que compaginar sus obligaciones como estudiantes con otros compromisos tanto laborales como personales.

Qué es la autorregulación del aprendizaje

La educación ha cambiado y evolucionado, especialmente en los niveles educativos superiores. Atrás ha quedado la concepción de que es el profesor quien debe guiar a los estudiantes en su camino hasta la consecución de su meta.

Ahora el docente se concibe como un guía que ayuda y motiva, pero el verdadero protagonista del proceso formativo es el alumno, y es aquí cuando entra en juego el aprendizaje autorregulado. Este permite que el estudiante pueda afrontar retos y mantener controladas sus emociones, sin llegar a ser víctima del estrés y la ansiedad, a la vez que se desarrolla en otras áreas de su vida que no tienen que ver con la formación.

La autorregulación del aprendizaje implica el desarrollo de procesos de control de las emociones, los comportamientos y las cogniciones, de manera que el alumno pueda conseguir un alto rendimiento académico sin necesidad de tener al profesor pendiente de él todo el rato.

Según Barry Zimmerman, es un proceso mediante el cual el estudiante consigue transformar sus habilidades mentales en habilidades académicas; es decir: aprender a aprender. Por ejemplo, gestionando mejor su tiempo, teniendo capacidad para detectar cuál es la información más importante o encontrando solución a los problemas.

Todo esto ayuda a que el alumno pueda controlar de forma activa los estados emocionales que no pueden desligarse de los procesos de aprendizaje, y que se sienta menos frustrado y más motivado.

Quien aplica este sistema, es capaz de establecerse metas a sí mismo, seleccionar la estrategia más adecuada para alcanzarlas, monitorizar su progreso, hacer cambios si no se están logrando los objetivos y, en definitiva, aprovechar el tiempo de estudio de una manera mucho más eficiente.

Potenciar el aprendizaje autorregulado en al alumnado universitario

Aplicar las nuevas tecnologías a la formación

Las nuevas generaciones han tenido siempre la tecnología a su disposición y, contrariamente a lo que se cree, las herramientas digitales no suponen una distracción a la hora de estudiar, sino que pueden resultar de gran ayuda, siempre y cuando se utilicen las más adecuadas.

En nuestro caso, nuestras soluciones formativas están pensadas para mejorar la experiencia educativa de docentes y alumnos. Por ejemplo, permitiendo que cada estudiante pueda diseñar su itinerario personalizado y maximizar así su productividad.

Utilizar una escala de evaluación

Señalábamos antes que es necesario que el alumno haga una monitorización de su progreso que le ayude a saber en qué punto exacto se encuentra en el camino hacia sus objetivos, y si necesita hacer ajustes.

Las escalas de evaluación son herramientas aplicadas habitualmente en la docencia que también se pueden emplear para hacer un autodiagnóstico. A través de ellas, se pueden evaluar ciertas conductas o procedimientos y apreciar su evolución.

Promover la independencia del alumno

En el caso de la enseñanza impartida en universidades, y también en escuelas de negocios, es necesario dejar un poco de lado las típicas clases magistrales en las que solo habla el profesor, y dotar de mayor autonomía a los alumnos.

Por ejemplo, al abordar un nuevo tema, en lugar de comenzar por la explicación al estilo tradicional, podemos pedirle a los alumnos que lo lean con detenimiento y elaboren una batería de 10 preguntas sobre los aspectos que les resultan más complejos. O les podemos proponer que desarrollen uno de los apartados del tema con información que no sea la contenida en el libro, o la que han visto en clase.

Aplicar diferentes técnicas de estudio

El aprendizaje autorregulado es complicado de abordar para alguien que no tiene una buena base en cuanto a técnicas de estudio. Lo lógico es pensar que, al llegar a la universidad, el estudiante conocerá diferentes estrategias de planificación y estudio, y utilizará en cada momento la que considere más adecuada, pero no siempre es así.

En este sentido, el profesor puede ser un guía para que los alumnos sepan cómo deben abordar el estudio de cada tema, y darles alternativas: búsqueda de bibliografía complementaria, tutorías personalizadas, gamificación, etc.

Apoyo social

Que el alumno sea más independiente a la hora de gestionar su estudio, no quiere decir que esté solo ni mucho menos. Tanto los profesores como el resto de alumnos deben actuar como fuente de protección y de enseñanza.

Estamos acostumbrados a un sistema formativo demasiado guiado, y pasar a un sistema más autónomo no es sencillo para todo el mundo. Pero, si el alumno se siente apoyado, no tendrá mayor problema en convertirse en el verdadero protagonista de la nueva etapa educativa que está abordando.

El aprendizaje autorregulado tiene muchos beneficios a nivel universitario y en las business schools, pero sus efectos van más allá. Una persona que ha aprendido a regular todos los procesos que son necesarios para aprender con calidad y sin altibajos emocionales, también puede aplicar esta habilidad a su vida profesional e incluso personal.

Si estás interesado en saber cómo aplicar este tipo de aprendizaje para mejorar la experiencia educativa, visita nuestra web y échale un vistazo a nuestras soluciones digitales, y si tienes dudas, ponte en contacto con nosotros; estaremos encantados de ayudarte.