Cuando una persona se matricula en la universidad, o hace su inscripción en una business school, se encuentra animada y motivada; tiene su objetivo en mente y quiere ir a por él. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y se vuelve difícil compaginar la vida privada con los estudios, esas ganas iniciales van desapareciendo. Por eso, es responsabilidad de los docentes y de los centros de estudios motivar al alumnado.

Qué necesitan los alumnos de universidad y business schools para estar motivados

Tener claros los objetivos de aprendizaje

Un alumno que no sabe qué se espera exactamente de él, puede llegar a frustrarse rápidamente. Por suerte, esto podemos evitarlo si, desde el primer momento, cada profesor se encarga de dejar claros cuáles son los objetivos a alcanzar por los estudiantes de su materia.

Dedicar la primera clase a clarificar los objetivos, y volver a retomar este tema siempre que sea necesario, consigue que los estudiantes se mantengan centrados en sus metas y estén mucho más motivados para alcanzarlas.

Desarrollarse en un entorno amigable

En el ámbito laboral, se habla mucho de la importancia del clima del trabajo como elemento para motivar a las plantillas. Pues bien, en el ámbito de la educación pasa exactamente lo mismo. Los alumnos estarán más motivados si se sienten cómodos en su ambiente de estudio, sea este presencial u online.

Para ello, hay que fomentar el compañerismo y crear un entorno de confianza entre los alumnos y los profesores, así como potenciar el refuerzo positivo.

Una competencia sana

La competitividad no tiene que ser necesariamente mala, y es una buena herramienta para motivar en el aprendizaje. De hecho, una competitividad sana estimula tanto la motivación como la productividad, e impulsa a los estudiantes a esforzarse más para lograr sobresalir. Pero hay que procurar hacerlo siempre desde un espíritu amistoso.

Reflexionar sobre su situación

Cada persona es diferente y, por ello, se debería potenciar la autorreflexión de los estudiantes. Si se encuentran desmotivados, no están sacando buenas notas o no se sienten capaces de aprobar una determinada materia, deberían realizar una autoevaluación de sí mismos que les permita llegar a conclusiones.

Este tipo de reflexiones ayudan a que los problemas se vean de una forma mucho más clara y, en consecuencia, a tomar las decisiones más adecuadas para abordarlos. Y todos nos sentimos más motivados cuando tenemos claro qué debemos hacer para afrontar algo que nos preocupaba.

Consejos para motivar al alumnado de universidad

Contar con herramientas digitales de última generación

Estudiar hoy en día no se parece en nada a cómo se hacía hace una década, y esto debemos tenerlo muy en cuenta cuando se trata de saber cómo motivar a los alumnos. Estamos en plena era digital, así que vamos a aprovecharlo.

En este caso concreto, se le puede sacar partido a plataformas digitales como las que ofrecemos en nuestra página, que facilitan el aprendizaje y ponen todos los recursos necesarios a disposición del alumno. Esta pequeña gran ayuda extra hace que el estudiante se sienta protagonista de su proceso de aprendizaje y esté más motivado.

Apelar al factor sorpresa

Con frecuencia, los alumnos se desmotivan porque cada jornada en clase es igual a la anterior. Ya saben lo que les espera, y seguro que encuentran cosas mejores que hacer.

Para que esto no pase, lo que se puede hacer de vez en cuando es recurrir al factor sorpresa. Programar alguna actividad que implique salir de la rutina. Por ejemplo, si estamos tratando con estudiantes de derecho, ¿por qué no llevarles a ver un juicio?

Introducir variedad en las clases

También se puede salir de la rutina sin necesidad de abandonar el aula. La clave está en planificar las clases de una forma más dinámica para que no sean siempre iguales. Cuando se trata de cómo motivar al alumnado, esta es una de las técnicas más sencillas de aplicar y más efectivas.

En lugar de recurrir a la típica clase magistral, o al pase de diapositivas, se puede abordar la explicación de un tema desde un punto de vista más práctico, o proponer a los alumnos que trabajen en equipo y sean ellos quienes expliquen el tema a sus compañeros.

No sobrecargar a los alumnos

Los alumnos universitarios y de escuelas de negocios tienen una vida que va más allá del aula. Es posible que tengan un trabajo y responsabilidades familiares, y esto hay que respetarlo. Si los sobrecargamos de tareas, aparecerá el estrés académico, al final se agobiarán y perderán la motivación.

Es necesario que sigan estudiando fuera del aula, pero esto no debe convertirse en algo que complique su existencia. En lugar de mandar trabajo tras trabajo, se les puede plantear la resolución de pequeños ejercicios, o incluso que aborden el aprendizaje de otras formas: con lecturas recomendadas, películas o series vinculadas con el tema de estudio, gamificación, etc.

Motivar al alumnado no es una tarea tan complicada como parece. Con la ayuda de la tecnología y trucos de motivación que llevan décadas demostrando que son eficaces, los estudiantes seguirán con ilusión su formación y alcanzarán las metas que se han propuesto.

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